lunes, 14 de febrero de 2011

Ejercicios básicos de Pilates

Para ponernos en forma no existen pretextos válidos. Métodos tan completos como el Pilates, gracias al que se consigue una notable mejora en la postura y flexibilidad, así como otros fines terapéuticos asociados a molestias musculares, pueden ser realizados en la comodidad de tu hogar.

Para practicar una rutina básica de Pilates, solo necesita ropa cómoda, música suave que te permita pensar en los movimientos (chill out o new age, por ejemplo) y una esterilla.

Para empezar te propusimos tres ejercicios básicos en uno de nuestros anteriores post, ahora para completar esa rutina te detallamos otros, gracias a los que conseguirás además de los beneficios antes mencionados un abdomen plano y una agradable sensación de relax. Toma nota.

* Estiramiento de una pierna:

Dobla las piernas hacia el pecho, coloca las dos manos encima de una rodilla y tira de ella acercándola aún más hacia el pecho. Estira la otra pierna en diagonal, debes apuntarla hacia el techo procurando no bajarla demasiado para no arquear la espalda. Para cambiar de pierna dobla la que se encuentra estirada y extiende la doblada de la misma manera que antes. Repite este ejercicio 10 veces con cada pierna.

* Estiramiento de las dos piernas:

Echada con las dos piernas flexionadas hacia el pecho, coge con las manos los tobillos y tira de las dos rodillas hacia el pecho, como si las estuvieras abrazando. A continuación, estira brazos y piernas levantándolos del suelo e inhalando.

Dibuja con los brazos un círculo y ve doblando de nuevo las piernas, mientras coges los tobillos y mantienes las piernas juntas. Exhala el aire al llevar las rodillas hacia el pecho. Debes repetir este ejercicio 10 veces, tomando el tiempo necesario para respirar correctamente y colocarte en la postura indicada.

* Estiramiento de la columna hacia adelante:

Siéntate con las piernas estiradas y abiertas, respetando el ancho de tus caderas. Alarga los brazos hacias adelante en paralelo, Inhala y estira la espalda hacia arriba, siempre erguida. Lleva la barbilla al pecho y mirando al ombligo y exhalando ve rodando la espalda hacia adelante, sintiendo cómo lo haces vértebra a vértebra (Imagina que tus manos quieren tocar la pared de enfrente). Inhala de nuevo y rueda la espalda, hacia arriba para volver a la posición inicial con la espalda recta. Exhala y relájate.

Este ejercicio se puede practicar también con la espalda pegada a una pared. Repítelo cinco veces. Es importante que inhales y exhales profundamente y que redondees bien la espalda al ir hacia adelante. Este ejercicio trabaja la flexibilidad y la articulación de toda la columna vertebral, especialmente en la zona lumbar.

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