miércoles, 23 de febrero de 2011

Cómo protegernos del frío cuando practicamos deportes al aire libre

Sabemos lo necesario, relajante y saludable que resulta la rutina diaria del ejercicio al aire libre; sin embargo, cuando el clima se presenta húmedo y frío debemos tomar ciertas precauciones para no afectar nuestra salud y continuar disfrutando de tan agradable deporte.

En principio, debemos tener cuidado con los cambios bruscos de temperatura, por lo que es imprescindible usar ropa que nos proteja del frío y, luego de haber realizado correctamente el calentamiento y antes de iniciar la rutina de ejercicios, cuando notemos que empezamos a transpirar, podremos comenzar a desabrigarnos.

Al finalizar la rutina podremos cambiarnos de polo o camiseta, de esta manera evitaremos que el sudor impregnado en estas prendas se enfríe y pueda causarnos enfermedades respiratorias y problemas a los huesos.

Debemos desechar la costumbre de beber agua helada y tomar una ducha fría después de hacer ejercicios, lo recomendable es ducharnos con agua tibia, así el cuerpo va tomando su temperatura normal poco a poco y evitaremos tener problemas al corazón. En cuanto a las bebidas, lo saludable es tomarlas a temperatura ambiente ya que al tomarlas heladas, el cuerpo trabajará más para aumentar la temperatura del líquido.

En ciudades donde el clima es frío y húmedo muchas personas padecen de dolores articulares los cuales restan movimiento y flexibilidad tanto a los miembros superiores como inferiores, por lo que es necesario estar constantemente realizando algun tipo de actividad como las caminatas al aire libre. Lo ideal es mantener, como mínimo, una rutina interdiaria para que el corazón tenga un ritmo normal y no se fuerce demasiado al hacerlo sólo de cuando en cuando.

El frío no tiene por qué ser impedimento para mantenernos en forma, tomando las precauciones necesarias podremos disfrutar de los beneficios de la actividad física sin dañar nuestra salud.

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