miércoles, 23 de febrero de 2011

Rutina de ejercicios para principiantes

Los inicios nunca son fáciles. Menos si se trata de dejar nuestra cómoda y perezosa vida sedentaria de lado para comenzar la agotadora tarea de ejercitarnos. Sea por el motivo que sea, un cambio tan brusco de actividad necesita tomar algunas precauciones, sobre todo en cuestión de intensidad y movimientos.

Antes de acudir a un gimnasio, es recomendable empezar conociendo nuestro cuerpo, sus necesidades y capacidades. En casa puedes calentar con profundas respiraciones y estiramientos que te permitan medir tu desarrollo muscular, el cual seguramente será bajo a causa del estatismo en que has estado sumido. Llega hasta donde los conejos y calambres te lo permitan.

Opta por espacios abiertos para comenzar con tu rutina deportiva. El parque es la más común y mejor opción, aunque si tienes una playa cerca, bien harías en darte un paseito por esos lares. Lo más práctico es emprender una caminata para reconocer el terreno y luego trotar a un ritmo muy suave para que la circulación fluya con naturalidad. Poco a poco puedes incrementar la velocidad y duración del trote hasta llegar a las dinámicas carreras.

Una vez en el punto de llegada, estira las extremidades inferiores como si estuvieras dando una serie de pequeñas patadas y haz lo mismo con los brazos. Luego realiza movimientos circulares de cintura, cabeza, hombros y prosigue con flexiones de la cintura a la rodilla para terminar con estiramientos de piernas. Repite cada uno de estos ejercicios diez veces.

No olvides hidratarte con agua mineral o algún refresco cítrico durante el trote y entre cada cambio de movimiento. Y por supuesto, lleva una toalla muy absorbente porque vas a sudar mucho. A una frecuencia de dos veces por semana durante un mes vas a notar el cambio en tu vitalidad y tu físico.

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