miércoles, 2 de marzo de 2011

Belleza física no debe ser sinónimo de anorexia

La compulsiva sociedad de consumo en la que vivimos nos empuja a adquirir un producto tras otro en cuestión de segundos. La publicidad nos llena de anuncios engañosos que, por un lado, muestran cuerpos esbeltos en diminutos bikinis y al momento siguiente presentan súper combos de comida chatarra.

¿Cómo no esperar que las prácticas que alientan causen nocivos efectos en la salud de las personas, sobre todo cuando se encuentran en una etapa vulnerable de sus vidas?

Modificar los hábitos de mala nutrición producidos por un estilo de vida agitado y desorganizado es un signo -más que de salud física- de fortaleza espiritual. Pero, ¿cuándo la pérdida de peso cambia de ser una alternativa saludable a una enfermedad de consecuencias fatales?, ¿cuándo se pasa de evitar las grasas a inaniciones que pueden conducir a la muerte?

La anorexia y la bulimia son trastornos alimentarios en los cuales la persona que los padece distorsiona su figura al punto de sentirse extremadamente gorda, queriendo por todos los medios tener una figura esbelta. Pero llega al extremo de que los demás la ven raquítica y aún así esta persona cree estar obesa.

Las personas anoréxicas presentan periodos de inanición que pueden durar varios días. Durante ese tiempo, se “alimentan” de agua y realizan sesiones exageradas de ejercicio que aminoran su estado de salud a pasos agigantados. Las bulímicas en cambio, experimentan los llamados “atracones” de comida, después de los cuales el sentimiento de culpa las obliga a inducirse al vómito.

También puede ocurrir que se presenten episodios alternados de anorexia y bulimia en los que las conductas citadas se conviertan en una mortal combinación.

Los transtornos alimentarios de anorexia y bulimia son más comunes en mujeres que en hombres, sin embargo, en el sector masculino cada vez es más típica la vigorexia, en la que la obsesión por tener un cuerpo escultural empuja a muchos hombres a someterse a un entrenamiento físico que sobrepasa sus fuerzas.

Muchas personas creen que la causa de la anorexia, la bulimia y los crecientes casos de vigorexia es el deseo por la extrema delgadez. Sin embargo, esa enorme necesidad de verse bien radica en una oculta intención de llamar la atención para llenar vacíos emocionales que se hacen más profundos a medida que avanza su enfermedad.

Esta es solo una muestra de que la belleza física no es verdadera belleza si no emana de un espíritu saludable que puede perderse en gran medida de no saber sobrellevar con valor las adversidades que nos tocan vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada