miércoles, 2 de marzo de 2011

Evitando enfermedades: menos grasas

Dicen que las comidas más ricas son las que tienen grandes cantidades de grasa. Esta se asocia a algo negativo, que pone en peligro nuestra salud. Sin embargo, no todas son dañinas. Y mucho depende de la proporción en que las consumamos.

Las grasas son componentes vitales de nuestras células y constituyen los combustibles de reserva del organismo. Pero ocasionan graves problemas de salud cuando se ingieren en exceso, a tal punto que el cuerpo no puede procesarlas.

El efecto silencioso del exceso de grasas crea las condiciones apropiadas para el desarrollo de la arterioesclerosis. Esta produce el endurecimiento y estrechamiento de las arterias vitales que proporcionan alimento y oxígeno al cuerpo. Entonces, la grasa excedente provoca que la sangre se ponga espesa y pegajosa, haciendo más lenta la circulación.

Por este motivo, la sangre no se oxigena debidamente y las células del cuerpo se vuelven proclives a graves padecimientos, como la enfermedad de arteria coronaria, cálculos vesiculares, apendicitis, cáncer del colon, seno y próstata, ataques cerebrales, gota, entre otros serios daños que pueden conducirnos a la muerte en menos de lo que esperamos.

Una dieta equilibrada que excluya las grasas y conste de una gran cantidad de fuentes de fibra (cereales, legumbres, verduras y frutas, principalmente) es la mejor aliada en el combate contra la peligrosa acción de las grasas. El reemplazo de sus calorías por las de los alimentos vegetales sin refinar nos hará recuperar energías y bajar esos rollitos de más a los que la ingesta de grasa nos condena.

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